Uso compartido
Cada espacio, con sus acuerdos.

Una propiedad de uso compartido necesita distinguir las áreas privadas de las comunes. Revisamos los accesos, la capacidad y los horarios para que cada persona sepa qué puede usar durante su estancia.
La cocina, la sala o la terraza pueden compartirse sin que se pierdan de vista las necesidades de cada ocupante. Acordamos cómo se organiza la limpieza y dónde se guardan los artículos personales. Las reglas de ruido, visitas y uso del equipo deben conocerse antes de llegar para evitar dudas entre quienes comparten la casa.
Áreas comunes con reglas de uso acordadas.
Convivencia
Limpieza organizada entre quienes comparten.
Convivencia
Espacios privados para descansar con comodidad.
Convivencia